miércoles, 29 de julio de 2015

La generación del (no) amor

- Somos de la generación del no amor-
- Vos y tu cinismo aburren ya, B. ¿Y ahora a qué genial conclusión llegaste?
- Fácil, si me hubiese enamorado como me enamoré hace medio siglo, probablemente viviría con él para toda la vida-

No exagero, aunque la mayoría de la gente considere que lo hago siempre. Esta vez es en serio, me costó pero después de largas horas de debate llegué a esa conclusión. Ponele. Vivimos en una época dónde lograr mantener una relación es muy difícil, porque, básicamente, hay mucha oferta de absolutamente todo.

Tenemos que trabajar, estudiar, salir con nuestros amigos, estar con nuestras familias, hacer cursos, pasantías, tomar una café con la conocida que hace meses no ves, visitar a tus abuelos, a tus padres divorciados, ir al supermercado, al lavadero y sacar a pasear al pony. Y encima construir y mantener una relación.

Si a él lo hubiese conocido hace 50 años, como se conocieron mis abuelos, con suerte hubiese estudiado, tenido un trabajo estándar y a los 3 años de noviazgo me habría casado, en vez de separado. Me atrevo a decir que casarme y tener hijos hubiese sido mi ideal de aventura. Pero actualmente nadie se casa con 24 años -miento, conozco algunos casos y los aplaudo de pie, son la excepción de nuestra generación, chicos-. A esta edad queremos irnos a la playa con amigas, salir de after los jueves, ascender en el trabajo, tener amigos por montones, y desaparecer de tu casa por 48 hs. sin rendir cuentas. Salvo al gato por no dejarle comida suficiente.

Y si, todos opinamos que en una relación uno debería ser uno mismo el 100% de las veces. Es más yo también lo predico, pero seamos sinceros, somos una manga de mentirosos; y sino que tire la primera piedra el que tenga una de esas relacione utópicas. Todos tenemos que resignar cosas para estar en pareja, con algo de suerte esas cosas se sintonicen entre ambos y el esfuerzo no se sienta. Pero cuando no te podés poner de acuerdo con lo que uno y otro considera correcto, tenés un problema.

Empezas a dejar de hacer lo que te molesta que él haga, y a su vez lo que a él le molesta que hagas; hasta que terminas con la soga al cuello sintiendo que estás a punto de quedarte sin aire para siempre. Es en ese minuto exacto, donde te acordás todo lo que podías hacer estando soltero y vos, pobre infeliz, te estabas perdiendo. Y ahí lamento decirte, tu relación se fue al carajo. Te das cuenta que ya no querés resignar nada, porque tenés mucho para hacer y total, el casamiento está sobrevalorado. Así que decidís posponerlo al menos 10 años más y en el medio, dejamos ir a aquellas personas que amamos suponiendo que vendrán otras...

Somos de la generación del (no) amor, porque lamentablemente nos dimos cuenta que podemos sobrevivir sin él, y mientras tanto, nadie nos quita lo bailado. 

No sé si ponerle un like a esto ¿Y ustedes?

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