viernes, 29 de mayo de 2015

Sobrina del corazón


Es curioso como funciona el amor, el cariño. Como un día te podés levantar y ya adorar a alguien que ni siquiera conoces aún. 


Ayer nació la hija de una de mis mejores amigas. Amiga con la cual hemos pasado de todo, nos hemos peleado, arreglado, llorado, reído, emborrachado, ido de vacaciones, y básicamente, vivido mucho. Es obvio que después de tanto una sienta un cariño casi fraternal, casi como una hermana del corazón. Hace diez años que somos amigas, casi la mitad de mi vida, y puesto así  es mucho tiempo...

Cuando me enteré que estaba embarazada me chocó, como en lineas generales me choca todo lo que no está en mi programación mental. Me choco que de repente estuviéramos transitando dos momentos tan diferentes cada una, y quizás no me alegré tanto como debía. Que egoísta fui y como me arrepiento...

Con el pasar de los meses me di cuenta que ella era feliz, que no todas las personas tenemos los mismos planes de vida. Y mientras a mi pensar en la maternidad me hace estornudar, a ella siempre le gustó. Siempre fue mas madraza en una sola célula de su cuerpo, que yo en todo el mío. Y que sería una estúpida si no lo disfrutara con ella.

Me tomo un segundo darme cuenta que todo el cariño que le tenía a ella se había trasladado y potenciado directamente a esa nena que estaba creciendo. Me tomo un segundo darme cuenta que ya la adoraba sin siquiera haber nacido. Y ayer cuando me mandaron la foto de esa enana hermosa, que aún no pude ver personalmente, supe que la amaba y que lo iba hacer toda la vida.

Gracias Lu, amiga querida, por saber perdonar a esta incapacitada emocional y por darme el privilegio de ser tía del corazón de tu hija.

Bienvenida Cata a nuestras vidas!  Y un abrazo enorme a los dos padres hermosos que tiene.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Obstinados.com

Terca, necia, cabeza dura, persistente, perseverante, insistente, obstinada... son muchas de las maneras que han descrito un mismo aspecto de mi personalidad. Tal vez uno de los que más me condiciona. Porque yo puedo ser simpática, pero tengo mi mal humor, puedo ser relativamente inteligente pero me equivoco, puedo ser impulsiva pero de vez en cuando alguna reflexión se me cae. Sin embargo, siempre soy terca.

Soy de ese grupo de enfermitos mentales que creen que no están vencidos ni aun vencidos. Que siempre pueden dar una vuelta de tuerca, que siempre hay manera de arreglar algo.

No soportamos renunciar a una causa porque son nuestras cruzadas personales. Y para un obstinadito eso lo es todo. No importa de que estemos hablando, un trabajo, una carrera, una relación, un amigo o un reto. Para nosotros todo es personal, todo es un objetivo a conseguir y nos deliramos en nuestro afán de ganar.

Si algo se nos mete en la cabeza no dormimos hasta que lo tenemos, no comemos, no pensamos en otra cosa. Nos monotematizamos, pasamos a ser zombies autómatas que sólo piensan en comer cerebro y aburrimos al resto de los mortales que no puede entender como algo pueda quemarte tanto la cabeza. Jamás aceptamos una derrota, y todo lo transformamos en una competencia con nosotros mismos.

Cuando era chica mis amigas se agarraban la cabeza cada vez que decía que me gustaba un chico, porque a falta de un amor de película yo tenía muchos de novela tipo "María la del barrio". Y ellas, eran plenamente conscientes de que una vez que algo se me ponía entre ceja y ceja podía estrellarme la carita mil veces contra la pared pero lo iba a conseguir. O perecer en el intento.

Así que si alguna vez se encuentran con alguien como yo, sólo les puedo dar un consejo: con un obstinado no se ganan las batalla a la fuerza, sino convenciéndolo que eso que tanto creían querer, no valía tanto la pena.

jueves, 21 de mayo de 2015

Jugarsela

Me gusta la gente que encuentra algo que le hace bien y decide explotarlo. Me gusta la gente que se la juega a pesar de lo que puedan pensar las demás personas. Y me gusta tener amigos que apuestan por ese tipo de cosas.

A mi me llevo años decidir tener un blog, porque obviamente en toda expresión artística uno pone mucho de uno, y no siempre estamos preparados para que los demás puedan saber tanto de nosotros. Es exponer nuestras opiniones, nuestra historia, nuestra vida y dejar que otros emitan un juicio de las mismas. Así sin anestesia ni intermediarios. 

Yo escribo queriendo trasmitir algo, pero cada uno toma lo que más le impacta o lo que más o menos le gusta, y es un riesgo. Porque a pesar de todo, lo que hacemos son ficciones noveladas de lo que nosotros vemos y sentimos.

Pero es por todo ese riego, que cuando me encuentro con gente que apuesta así, inmediatamente siento empatía, y si esa persona es alguien allegado del cual uno más o menos conoce sus influencias, me gusta más.

Disfrutalo nene, que nadie te quita lo bailado!




lunes, 18 de mayo de 2015

Un café de Penitas

El otro día me volví a cruzar a Penita después de un par de años sin vernos, la vi saliendo del subte y agitó tan fuerte el brazo que casi se lo disloca. Hecho que le hubiese venido genial, como ya verán, pero que no paso. 


Nos saludamos como corresponde, con esa emoción característica que uno siente cuando ve a alguien que perteneció a un momento importante de su vida que dejo atrás hace mucho. Y me dijo de ir a tomar un café, dudé, pero quise darle un voto de confianza así que opté por aceptar.


Recuerdo haberla mirado mientras íbamos caminando y haber pensado que los años le habían hecho bien, que sonreía más y la veía más alegre. La última imagen que tenía guardada de ella era que, literalmente, era un lamento boliviano como dice la expresión. Siempre tenía un problema, siempre el mundo confabulaba de una manera inverosímil para arruinarle la vida y como frutilla del postre, ella disfrutaba de contarlo con lágrimas incluidas.

Pero ese día pensé que ella ya estaba muy lejos de esa chica melodramática, que se agarraba la cabeza y suspiraba sonoramente, rogándole un poco de misericordia a un Dios castigador que la crucificaba día tras día. Y la verdad es que me alegré por ella, y me alegré por mí. Pobre ingenua.

Apenas nos sentamos en el bar toda su alegría se esfumo y me di cuenta que había caído como una quinceañera en sus garras. Y ahí empezó y no paró, chicos. De repente me encontré viviendo las dos hs más largas de mi vida, donde no sólo no pude contar absolutamente nada de mí, sino donde tampoco pude opinar absolutamente nada de lo que ella me contaba. Porque a Penita, no le importa tu opinión.

Penita vive para sufrir, porque eso fue lo que hizo siempre. Ella disfruta que las cosas le salgan mal, y si por una casualidad divina sus cosas parecen acomodarse, ella enseguida las sabotea. No compartimos muchos meses, pero en ese tiempo la vi sufrir por todo acontecimiento en su vida. Cuando mejor estaba con su novio, lo empezó a engañar con un compañero de trabajo y se lo contó "porque sintió culpa". Cuando se quebró un tobillo y le dijeron que no podía hacer actividades físicas durante la rehabilitación, se le dio por empezar a correr; arruinándose el tobillo de por vida. Cuando estaba por rendir finales, se olvidaba de pagar la cuota y perdía la fecha de la mesa. Y siempre dejaba velas prendidas al lado de cosas inflamables.

Ni hablar que cada vez que había que entregar un trabajo en grupo, le cortaban el celular porque no lo había pagado y se volvía imposible localizarla. Hasta, obviamente, el último minuto donde llegaba a las corridas y transpirada diciendo que el mundo estaba en su contra porque ¿cómo le iban a cortar el teléfono justo ese día?... ¿Lo pueden creer? Dos meses sin pagar la factura había estado la caradura...

Ahí fue que entendí que Penita sufre porque es su marca registrada, es lo que sabe hacer. Hay gente que hace planes, proyecta, gente que vive enamorándose, y hay gente como ella que necesita pasarla mal tanto como necesita que el mundo lo sepa. Porque Penita sufre en un escenario ficticio todo el tiempo y antes que nada se debe a su público. Sus historias están creadas y editadas para entretener a esa audiencia imaginaria que la sigue a donde quiera que vaya. A donde quiera que meta la pata...

Terminé el café, la saludé y corrí por la puerta temiendo que me siguiera. Por suerte no lo hizo, o eso creo, porque nunca me detuve a mirar atrás temiendo que me contagié sus penas.

martes, 12 de mayo de 2015

Sobrellevar el Desamor

Manual de Supervivencia a Una Separación IV

Cuando alguien se separa tiene permitido casi cualquier cosa. Nadie te va a juzgar si lloras desconsoladamente una semana sin parar. O si tu único tema de conversación es "Él" y todos los planes que tenían. Lo tenes permitido.

También es valido subir un par de kilos como consecuencia de una ansiedad desmedida e incontrolable.  O por el contrario bajarlos porque tu apetito se tomo vacaciones junto con tu entereza. 

Además es legal machacarle el cerebro a tus amigas para que junto a vos, se vuelvan una especie de Sherlock Holmes de las relaciones y descubran que fue lo que salió mal. Por qué algo tiene que haber salido mal...

Tampoco nadie te va a mirar mal si optas por cambiarte de color de pelo, hacerte flequillo o esquilarte la cabeza si eso te hace sentir un poco mejor. Renovar tu guardaropa o internarte en el gimnasio también son acciones validas. Lo que sea para darte un poco de consuelo, una sensación semejante a la de renacer- a la de empezar de cero-, o un poco de esperanza.

Si te separas podes comer helado hasta hartarte, ver películas románticas y blasfemar, o esconderte bajo una manta hasta que sea hora de ir al trabajo. Nadie puede juzgar como alguien sobrelleva una ruptura; ya que nadie merece ser juzgado por como actúa cuando le rompen el corazón.

Y cuando una amiga se separa, las palabras sobran y a la vez faltan. Porque no hay nada que se pueda decir que dé consuelo. Lo único que podemos hacer es abrazar, contener y entretener. 

Pero sobretodo hay que hacerle entender que nadie se muere por amor, y que hoy en día, Cenicienta se puede comer las perdices con o sin el príncipe.

sábado, 9 de mayo de 2015

Enamorados del Amor

Es normal volver a enamorarse. Conozco gente que ha tenido no uno, ni dos, ni tres, ni cuatro "amores de su vida" sino cinco, seis o siete. Y ni siquiera llega a los 30. Los envidio. Yo tuve uno y me alcanzo y me sobro. Incluso me atrevo a decir que al menos quiero cambiar de década antes de volver a enamorarme.

Porque amar lleva tiempo, ganas, energía y dedicación. Y tanto invertí en mi última relación que por una larga temporada necesito tomarme vacaciones.

Eso es lo que no entiendo de esta gente ¿Cómo es qué después de dar todo siguen teniendo energías para dar algo más? Si vacias el contenido de un balde contra la pared, necesitas recargarlo antes de poder volver a disponer de agua. Es física pura chicas!


A este pequeño -o no tan pequeño- grupo de personas los denomino "Los enamorados del amor". Ellos no se sienten atraídos por una persona específica, sino por cualquiera que les de un poco de cariño y cumpla medianamente sus expectativas. Las cuales tampoco son muy elevadas, cosas básicas, como que respire o no sea un asesino serial de cachorritos.


Es increíble, se separan de sus parejas y en menos de dos meses están luciendo su nuevo modelo 0km. Incluso si se esfuerzan un poco logran superarse un poco cada vez, repitiendo los nombres, fechas de cumpleaños, signos zodiacales, factores sanguíneos, direcciones o alergias alimenticias. Como si aprenderse todo el cv del modelo nuevo fuese muy engorroso.


Y es que hay que reconocerles que lo es. Sino pensemos ¿Cuánto tiempo te llevo saber cuál era el regalo ideal para tu ex? ¿O cuál era su comida favorita? ¿O qué perfume tuyo era su preferido? Demasiado. Imaginate pasar por eso una y otra y otra vez. Es agotador de sólo pensarlo.


Pero a diferencia de al resto de los mortales, a estas personitas les encanta.

Mi teoría es que cuando uno se separa, usualmente, se encuentra con que desatendió un montón de aspectos de su vida: la facultad, el trabajo, los amigos, la huerta del jardín, la búsqueda de la cura para alguna enfermedad terminal, etc. Mientras que la mayoría tenemos la obligación moral de volver a construir todo eso, para así sentir que aprendimos algo y que en la próxima relación que tengamos no vamos a meter la pata tan al fondo.



Los menos, prefieren hacer caso omiso a su sentido común e ignorar todas las señales de que lo que estuvieron haciendo estaba mal. Y la mejor manera que encuentran es plantar una planta donde se seco la anterior. Tiene su lógica, así nunca ves el agujero lleno de flores y tallos secos. Pero el problema es que tampoco ves que la tierra de abajo ya estaba podrida...


Yo lo único que les puedo decir es que eso de que un clavo saca a otro funciona, pero después terminas llorando por dos clavos y encima, por martillarte un dedo.

martes, 5 de mayo de 2015

Audrey Hepburn

Hoy cumpliría 86 años. Y todavía nadie ha encontrado un aspecto de su persona que no fuese bello. 


“ Vivir es como visitar un museo. Solo al final de la visita puedes darte cuenta de la belleza que has contemplado, de lo mucho que has visto y que has sentido, pensar en ello y recordarlo, porque durante la visita no tienes tiempo para hacer todo eso…”.

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