sábado, 23 de diciembre de 2017

2018 → Empezá de Nuevo

Cortala, aprovechá que cambia el año y te podes hacer el loco. Cerrá la puerta, así de un portazo, y cortala.

Ese es mi deseo de fin de año para mi familia, mis amigos, los que me leen y para mí misma. Corta con eso que te hace mal, deja de mentirte a vos mismo diciendo que esa relación va a funcionar, que él chabón se va a poner las pilas o que esta vez va a ser distinto. Cuando te dejes de repetir ese speech de “si lo amas vale la pena intentarlo” vas a ver como abrís los ojos y lo mandas de un voleo a la China.


Corta con esa conducta nociva que te persigue hace años, todos los días son un buen día para hacer un cambio en tu vida. Dejá de fumar, salí a correr, comé con menos sal, peléate menos con la gente, ponele un poco menos de cara de culo al vecino, no sé, podés hacer lo que quieras... Sólo es fuerza de voluntad y salir de tu zona de confort. En realidad, de eso se trata esto, de dejar de justificarte a vos mismo por eso que sabes que no te suma y lo seguís repitiendo.

El 2017 se fue volando, no dejes que pase otro año más sin buscar ser feliz. No esperés hasta que sea abril para cambiar de trabajo si no te gusta, o que sea lunes para empezar la dieta, empezala ahora. Respirá hondo, soltá lo que no te suma y seguí. Movete, activa, porque nadie va activar por vos.

Dejá de justificarte. Elegí estar bien, elegí soltar, elegí dar vuelta la página, elegí la gente que te quiere bien, elegí ir tras eso que siempre quisiste. Elegí el 2018 que querés para vos y andá atrás de él.

Rompelo, hacelo tuyo, un día a la vez, a toda maquina y en quinta, dando más de lo que crees que podés dar. Vas a ver como todo se acomoda después. No te conformes con menos de lo que te haga feliz, nunca.

Feliz año, y que la vida los encuentre cumpliendo un sueño!


domingo, 17 de diciembre de 2017

Balanceando el 2017

El otro día me preguntaron por qué ya no escribía y no supe muy bien que contestar. Me hubiese gustado decir que logré canalizar mi energía en otro proyecto literario, pero no hubiese sido cierto. La realidad es que Perdiendo el Glamour, empezó como un diario no íntimo, un lugarcito en el ciberespacio donde podía plasmar lo difícil que me estaba resultando separarme, y pareciera que una vez que logre superarlo, perdió un poco su sentido.


Como si no pudiera plasmar nuevas palabras sin tener el corazón roto. Muchas tarde me pasé absorta mirando una hoja vacía, escribiendo y borrando una y otra vez. Para terminar en el mismo lugar donde había empezado.

lunes, 26 de junio de 2017

Las pérdidas y la angustia

"- Se está yendo...- 
Intento no hablar del tema, rehuyo a las preguntas y tamborileo los dedos cuando hablan de eso. Supongo que es instinto de autoconservación, hace un año y medio tenía las crisis de angustia más fuerte de mi vida. Me llevo meses decirle a alguien que me encerraba en el baño del trabajo a llorar porque la angustia me carcomía la garganta. Me llevo meses superar los ataques de ansiedad que me hacían llorar por la noche, porque extrañaba a mi vieja, a mi viejo, a mi novio o a mis abuelos. Nada me venía bien, y no había lugar donde me sintiese segura. Las paredes se me venían encima todo el tiempo. 
 Nunca estuve tan triste. Había pasado la primera perdida importante en mi vida, en un momento crítico para mí, y todo lo que creía se me fue al piso. "No existen los milagros" me dije muchas veces durante ese tiempo, sin pensar que ella hubiese sobrevivido a 5 acvs ya era uno. 
Tuve que explicarle a mi entorno que esos ataques de llanto incontrolables venían sucediéndome hace semanas, porque se hicieron insostenibles. No importaba si estaba en la facultad, en una reunión con amigos o cenando. La tristeza me perforaba el corazón, y como si me estrangulara, me asfixiaba de poco. 
La primera vez que lo compartí con alguien, me di cuenta que no estaba sola. La segunda vez, que estaba recuperando el aire. Y la tercera volví a respirar. Me prometí no volver a sentir esa sensación, fue por eso que cuando me separé volví a escribir. No me importaba ventilar todos mis trastornos si eso evitaba volverme a hundir.
 Resulto que al final mejoré, empecé a escribir el blog, tengo dos trabajos y me estoy por recibir. Vivo en un lugar que me encanta, con una amiga que adoro. Pero así y todo, cuando paro a pensar que ella se puede ir, que tarde o temprano ella se va a ir, pienso en que no imagino la vida sin ella.
Soy una persona lógica, sé que a todos nos tocará el momento de irnos... ¿Pero cómo hacemos para no extrañar con locura a una persona que amamos toda la vida? Porque sí, existe el amor para toda la vida, y muchas veces parecemos olvidarlo.
Amo mis abuelos desde que tengo uso de razón, y los llevo y llevaré en mi corazón a donde sea que el destino me lleve. Gracias por tanto."

Lo escribí cuando aún faltaban varios meses para que se fuera, y nunca me animé a subirlo. Supongo que una parte de mi creía que si apretaba el botón de "Publicar" le daría rienda suelta al inicio de su partida. Me equivoqué, la vida no se basa en cábalas. Ella se fue igual, y yo sobreviví. 

Te extraño, te quiero, te llevo siempre en el corazón, bella abuela mía.






lunes, 30 de enero de 2017

No sos vos, soy yo...

-¿Viste ese capítulo de los Simpson dónde muestran el exacto momento dónde le rompen el corazón a Rafa?- Me preguntó el otro día una amiga.

-Si, creo que es uno de los mejores-

-Bueno, así me sentí el otro día- me confesó antes de tomar un trago largo de cerveza.

Resulto que Carla salía con un chico, que le gustaba bastante. Esas relaciones hiper raras de idas y vueltas, donde hay histeriqueos, novios y de repente un día los dos se encuentran más o menos en el mismo lugar. Y prueban. Así medio bajo perfil, porque ella salía de una relación y principalmente porque tenían algunos amigos en común.


Pero sí, al fin después de muchos meses se dio, y empezaron a verse. Hasta que un día Juan desapareció. Empezó a dejar de contestar los mensajes, a postergar las salidas, y un día después de muchas pateadas para adelante le dijo de verse.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Quereme, aunque sea mal...

Nos adaptamos a adaptarnos, le dije el otro día a un amigo, y él me sonrió de lado.

-Podrías adaptarte a invitarme las cervezas- sugirió, y no pude evitar sonreír. Tomás tiene ese talento, a veces poco valorado, de transformar mis catarsis en risas.

Pero en esta caso, iba a tener que esforzarse más si quería sacarme esa sensación del pecho. Porque como siempre decía mi abuela, cuando abrimos los ojos respecto a algo es imposible volver a cerrarlos.

Llevo una vida acostumbrándome a cosas, pecando de conformista. En algún momento fue un laburo, en otro una relación y en otro una amistad. Nos convencemos inconscientemente que eso es lo que nos merecemos, que tenemos el amor que nos tocó, el que valemos, el que es para nosotros. Y nos negamos a entender de razones, apoyándonos en la idea de que es preferible que nos quieran mal a que no nos quieran.

¿Cuántas veces te cortaron el teléfono, te clavaron un visto, te cancelaron a último minuto? ¿Cuántas veces te  expusiste? ¿Cuántas veces fuiste por ahí con el corazón en la mano sabiendo, en el fondo, que no te querían igual? Si sos como yo, la respuesta es muchas.

Porque me criaron con la idea de que así funcionaba la vida, que uno tenía que ir por lo que quería sin importar las consecuencias, que uno tenía que poner el corazón en todo lo que hacía y que no gana el que se rinde. 

Lo que no me explicaron es que la gente no tiene la obligación de quererme como yo quiero que me quieran. Y que la mayoría de las veces, en las relaciones, iba a ser precisamente lo contrario.

Y lo que es más importante: que en esos casos hay que tirar la toalla.

Demasiado Disney, demasiadas novelas, demasiado Sex and the City, me terminaron haciendo creer que el desinterés era una parte negociable de una relación. Que eran cosas que se podían manejar. Que si no me quería ver, no importaba, seguro estaba con problemas o tenía alzheimer y no se acordaba quién era, o su mamá no lo dejaba verme porque yo siempre fui muy intensa y no estaba a favor de las nueras que maldicen y son ateas. Siempre tuve demasiadas justificaciones para los terceros.

Quiero creer que llegará un día donde eso se termine. Dónde deje de encontrar una razón para cada desplante. Dónde deje de creer que es preferible sufrir por amor que no sentirlo. Dónde deje de conformarme con la idea de que es preferible que me quieran mal a que no me quieran. 

Mientras, dicen que el primer paso es aceptarlo. Y si es así, chicos, yo ya estoy re encaminada... 

Feliz Navidad y que el 2017 nos encuentre con un poco más de glamour!

lunes, 19 de diciembre de 2016

Sentir después del amor

Tengo 26 años, y soy feliz. En serio. Tengo un trabajo que me apasiona, de esos que no tienen lunes, porque nunca te queres matar por arrancar la semana. Estudie una carrera que resulto ser LA carrera. Esa profesión que estaba hecha para mi, que estaba destinada a hacerme feliz.

Tengo familia, amigos, y la vida que siempre quise a esta edad. Después de claro, resignarme a que no iba a conquistar el mundo.

Pero así y todo, hay noches que extraño muchísimo sentir algo. Lo más difícil de separarse de alguien, de que te rompan el corazón, de dejar de amar; es precisamente eso. Que esa adrenalina que produce el enamoramiento también la tenés que dejar ir, y no la podés depositar en otra lado.


Uno puede compensar casi cualquier cosa. Terminé la facultad y metí toda esa energía y tiempo en la actividad física, en mirar series, o en escribir. Pero me separé, y esa sensación, esas cosquillas en la panza, ese vértigo, se fueron con él…

Y yo, pobre infeliz, llevo desde entonces queriendo sentir algo. “¿Vos querés estar de novia?” Me suelen preguntar. La respuesta es: No, ni loca. No quiero estar en pareja, porque estar en pareja te consume un tiempo que en este momento no sé si quiero ceder. Pero quiero sentir.

Quiero salir con alguien y que me genere algún tipo de emoción. Quiero dejarle de contarle a mis amigas que tengo citas malas, donde miro el reloj pensando en que entre en un vórtice temporal donde el tiempo no pasa. Porque lo peor es que sé que el problema no son ellos, o al menos no siempre.

El problema soy yo. Porque hace exactamente dos años que me pelee y sin embargo, en ese tiempo solo una sola persona logro interesarme. Probablemente porque me da bolilla de manera aleatoria, bipolar, e incongruente. Si, sé que las tres palabras rondan en lo mismo, pero quería ser clara, ja.

Pero a la vez, también sé que es lo normal. Que lo normal es que uno ya no pierda la cabeza a los 26 como a los 20. Que lo normal es que uno no encuentre en todas las primeras citas una historia de película. Y porque lo normal es que ese tipo de amor intenso y lleno de adrenalina, no lo encontremos en cualquiera.

Es por esto que les digo, lo más difícil de dejar de estar enamorado es recordar, los domingos nublados, que alguna vez vamos a poder volver a sentirlo…


martes, 27 de septiembre de 2016

Estar Enojado es Fácil...

El enojo simplifica las cosas, simplifica los sentimientos al extremo. Porque donde hay enojo, nada más puede instalarse. No le da lugar al amor, ni a la tristeza y mucho menos al perdón. Si el enojo se mete en tu corazón, este pasa a estar amurallado. Los sentimientos se van a colar a cuenta gotas y vas a creer que tenes todo controlado. Porque se camufla.

Podes estar enojado durante meses sin saberlo. Podés creer que superaste una relación porque no se te cae una lagrima, que hiciste un duelo o que te olvidaste de alguien, pero no es real. El que está hablando es ese sentimiento de mierda, que te impermeabiliza y desde las sombras opaca todas las otras sensaciones.

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